La cuchillería en Albacete

Desde tiempo inmemorial Albacete está ligado a la cuchillería.

En sus inicios constituía una rama artesanal que más tarde, bien entrado el siglo XX,  sería una de las primeras industrias que comenzaron su desarrollo en la ciudad y provincia. Podemos imaginarnos una estampa típica albaceteña del siglo XX, hasta bien entrada la década de los 70. El tren encabezado por su máquina de vapor, cuyo humo se vislumbraba en la lejanía, se acerca lentamente a la estación de Albacete. Algunos de los presentes en los andenes esperan su llegada para emprender viaje. Otros han venido a recoger a amigos o familiares. Junto a ellos hacen su aparición los “navajeros“, que  enfajados y cargados con la “navajica” albaceteña ocupan los andenes dispuestos a vendérsela a los ocupantes de los vagones del tren estacionado  y a los recién llegados, apenas pongan pie en tierra. Minutos después el tren reemprende su marcha. Del apeadero de la estación van desapareciendo viajeros y transeúntes. Los “navajeros” vuelven a sus quehaceres hasta la llegada de otro nuevo convoy. Entonces se repetirá  la misma escena y se oirán los mismos reclamos de los vendedores. La llegada de los modernos trenes y su mínima parada de apenas 2 minutos  ha puesto fin a esta estampa, pero en alguno de nosotros pervive  la imagen viva de esta postal  de nuestra niñez.
Dejemos el pasado y volvamos al día de hoy en que Albacete es uno de los puntales más importantes del mundo dentro del sector cuchillero por  tradición y por el buen hacer de sus artesanos. Las modernas fábricas distribuidas por toda la provincia,  acogen a cerca de 2.000 trabajadores y más de 8.000 personas se encuentran vinculadas a esta industria, pilar económico muy importante para el desarrollo de toda la región.  La Asociación de Cuchillerías y Afines (APRECU) y la Fundación para el Desarrollo de la Cuchillería (FUDECU), son instituciones creadas para llevar a cabo las funciones de: tutelar el devenir de la industria cuchillera, promocionar la cualificación profesional de sus trabajadores, promover la investigación de nuevos métodos y técnicas de trabajo, potenciar el relanzamiento económico y mostrar, más allá de nuestras fronteras,  la idiosincrasia y cultura de nuestra tierra.  Además, la Escuela de Cuchillería “Amós Núñez, centro de formación, aprendizaje y cualificación para jóvenes de ambos sexos, con edades comprendidas entre 16 y 18 años, permite  que gracias a las enseñanzas aprendidas en los dos años de formación que los estudiantes llevan a cabo, el oficio se mantenga en el tiempo y con un futuro asegurado.

 

Vamos a adentrarnos en la historia de nuestra cuchillería

Las primeras referencias que se conocen sobre la cuchillería se remontan al siglo XV.  Chinchilla que fue una villa con relevancia en el periodo musulmán, pudiera ser la puerta que influyera en su desarrollo en la zona, pues esta artesanía fue heredada de los árabes. En el siglo XVI, apenas se tienen referencias de su desarrollo pero ya  se conocen y están constatadas algunas piezas realizadas. Las más antiguas de las que se tiene conocimiento son unas pinzas hechas  en 1573 por un maestro apellidado Torres y unas tijeras que pertenecieron a la colección Rico y Sinobas. De la segunda mitad de siglo existen documentos que recogen los nombres de varios espaderos y cuchilleros albacetenses.
Hacía finales del siglo XVI  aparece la navaja clásica española,  siendo citada en el siglo XVII en obras cervantinas. En los siglos XVII y XVIII,  los cuchilleros tomaron un auge importante en la región albacetense, la fabricación de navajas, cuchillos y armas blancas estaban en manos de los moriscos, grandes y hábiles artesanos que conocían muy bien el oficio. 

Del siglo XVII, existen testimonios y piezas fechadas en sus  últimos años,  lo que significa que por entonces, Albacete ya contaba con una destacada y consolidada producción de cuchillos, puñales, navajas y tijeras. La mayoría de los talleres estaban situados en la calle Zapateros y otros, en menor número, se situaban en la Puerta de Chinchilla. El emplazamiento y los nombres de muchos maestros y oficiales espaderos y cuchilleros de la villa en el periodo se conocen, por las investigaciones realizadas, en su momento,  por Martínez del Peral; entre los menestrales destacaban algunos que llevaban los apellidos Alcaide, Arias, Benítez, García, Gómez, Martínez, Montero, Torres, Vicén Pérez y Ximénez.

 

El siglo XVIII y el esplendor cuchillero de Albacete

En este siglo son numerosas las fuentes documentales y las obras abundantes de las que se tiene conocimiento pero  siendo una época de consolidación y esplendor en la cuchillería de nuestra región, no podemos olvidarnos de lo que supuso para el sector  la legislación  de normas y leyes de carácter restrictivo e incluso prohibitivo  que propició la decadencia del gremio e instaló una fuerte crisis en ciudades como Toledo que vio como su producción caía fuertemente.  Los talleres de algunos centros catalanes y los de Albacete mantuvieron un alto nivel productivo y artístico; cuando, hacia 1765, Hermosito Parrilla compara las realizaciones de ambas zonas, escribe que “todas las piezas (las de Albacete) son curiosas, y excelentes, tanto que en lo fume igualan a las barcelonesas, pero en lo grabado las exceden”. Los aportes documentales de Martínez del Peral permiten conocer que el emplazamiento de los talleres se diversificó con respecto al del siglo anterior, no localizándose en núcleos tan bien delimitados y concentrados como antes: la calle Zapateros, con el 32% de las domiciliaciones, seguía siendo el centro del foco más importante, pero tanto ella, como la zona de su alrededor, perdieron peso en el conjunto de la villa ya que allí solamente quedaba el 40% de los menestrales; por el contrario, la zona en torno a la Puerta de Chinchilla no sólo mantuvo su importancia, sino que se expandió por algunas calles limítrofes. A finales de siglo trabajaban unos 18 maestros cuchilleros y a lo largo de la centuria encontramos excelentes artífices, unos que llevan los apellidos anteriores, otros que los tienen nuevos, como Arcos, Castillejos, Cortes, Garixo, Griñán, León, López, Munera, Romero, Sevilla y Sierra. (Fuente en cursiva. La Cerca, pág. Web).

 

El siglo XIX, Albacete y su prestigio en el sector cuchillero

Tres apartados a tener en cuenta en este siglo; la fama alcanzada, en muchos países  y estamentos, de la cuchillería albaceteña; una gran producción a pesar de la competitividad con otros países como Francia; una fuerte legislación prohibitiva; la inexistencia de piezas de tijeras que puedan encontrase de la época y documentos que hagan referencia a ellas, lo que hace suponer que este tipo de piezas no contó con el beneplácito de los artesanos y dejaron de fabricarse en los primeros años del siglo; finalmente, la creciente implantación de los procedimientos de seriación industrial. A finales del siglo XIX, el sector tenía considerables dificultades para vender sus productos y con esta tendencia comenzó el siglo XX.
Las fabricas más destacadas por entonces eran las de Justo Arcos Aroca, López y Compañía, Sánchez Hermanos, Joaquín Zafrilla y La Industria; algunas ya con la incorporación del motor eléctrico. A pesar de tantas dificultades, los testimonios del siglo XIX de los que se tiene constancia  hacen referencia a como la cuchillería de nuestra ciudad era conocida en España  y en países Europeos gozando de gran prestigio.  Informes económicos, diccionarios y libros de viajes de aquel tiempo así lo recogen y nos muestran datos de la producción que se realizaba. Nunca, en épocas anteriores, se había contado con esta información.


 

 

 

 

 

 

 

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(1)  Navaja de secreto de Gregorio Arcos Aroca
(2) Navaja del siglo XIX de Gregorio Arcos Aroca

La industria y la cuchillería en el siglo XX

Con la llegada del nuevo siglo se comienza el proceso de transformación del sector cuchillero. Por una parte seguía  manufacturándose en pequeños talleres de corte familiar y las fábricas, todavía escasas en estos años, realizaban sus productos de forma totalmente industrial siguiendo el camino marcado por el modelo que se impuso en las primeras décadas del siglo. A veces, los males de unos son las gracias de otros y esto vino a suceder durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial, años que permitieron un despegue económico importante en la ciudad no solo el campo de la cuchillería, sino que se extendió a diversos  proyectos mercantiles avalados por empresarios dispuestos a invertir en ellos. Unos 400 operarios producían anualmente más de 30 mil docenas de navajas. Doce fábricas de navajas y cuchillos y varios talleres pequeños estaban en funcionamiento en el año 1925. En los años 30, Sánchez Sánchez resalta que 14 de las mayores empresas cuchilleras daban trabajo a 434 obreros y  cuatro de ellas alcanzaban una producción semanal de 150 docenas de navajas. Aunque la capacidad de todas las empresas era de 62.000 docenas de piezas anuales, el fin de la guerra acabó con los buenos resultados económicos y redujo la producción hasta  40.000.

Interior de una fábrica de navajas. Año 1940

Los años 50 y la crisis del sector

Hacía diez años que la guerra civil había terminado pero sus consecuencias todavía se hacían notar en los comienzos de los años 50. Una guerra muy dura y una posguerra con grandes problemas carenciales y penurias de todo tipo, por fuerza tenía que afectar a la industria cuchillera. El aislamiento del resto de países de nuestro entorno que se sufrió en estos años como consecuencia del rechazo al régimen franquista de las naciones occidentales, supuso un escollo para las exportaciones y agravó los males existentes. La  crisis se puso de relieve, con fuerza, entre los años 1955-1959. Tres talleres pasaban de diez obreros y tan sólo uno tenía más de 15 trabajadores.  Desde el propio gobierno de la nación tampoco se facilitaban las cosas, pues la ley de 1945 prohibió el uso de navajas que tuvieran hojas puntiagudas que excedieran once centímetros. Esta ley ha llegado prácticamente, tal cual, hasta nuestros días. Comenzó a primar las manufacturas en domicilios y pequeños talleres en detrimento de las fábricas e industrias.

Recorte de prensa de José Carpio Moratalla con el cinto. Año 1958

 

 

La expansión de los años 60 y 70

Se buscan durante estos años nuevos mercados pues la industria tuvo un importante despegue gracias  a cuatro empresas y a que se comenzase a realizar  la Feria Nacional de Cuchillería de 1965, y otras posteriores que se fueron sucediendo.
La década de los setenta supuso un auge importantísimo. Así, en sus comienzos 1971, existían cinco fábricas muy destacadas, 4 en la capital y una en la provincia, que junto a 100 pequeños talleres trabajaban dirigiendo todo el proceso industrial.
En 1975 había 74 empresas cuchilleras con un total de 500 trabajadores, siendo unas 40 de tipo familiar, las fábricas consiguieron una gran expansión y  lograron una producción de más de cinco millones y medio de unidades. Se comenzó a exportar al extranjero una pequeña parte, que alcanzaba el 1’5% del valor total. Esta industria cobraba gran importancia en el ámbito regional, ya que las provincias de Albacete y Ciudad Real tenían el 58% del total de empresas censadas en todo el estado.

Antonio Ortega Jiménez. Año 1967

 

 

Legislaciones y obstáculos en los años 80

La industria comenzó a modernizarse y fueron muchas las fábricas en las que introdujeron mejoras en la mecanización y en el proceso de fabricación en serie de navajas, cuchillos, cuberterías, etc., No obstante, también quedaron talleres en los que donde se continuaba trabajando con procedimientos esencialmente artesanales y en los que sin embargo, se seguían creando las piezas que proporcionaban prestigio artístico a la cuchillería de la ciudad. Nuevamente se dictaron nuevas disposiciones legales como en los años 50 prohibiendo algunos tipos de navajas y nuevamente, el sector con esfuerzo e imaginación fue solventando los problemas hasta culminar el siglo XX.

Pedro Castañeda Sánchez año 1984

 

Datos a reseñar

La cuchillería fuente de ingresos

Para la economía albacetense el sector cuchillero constituye una de las mayores fuentes de ingreso. La producción industrial se exporta a muchos países gozando de un prestigio que no ha perdido con el paso de los años y la artesanal es muy valorada y cotizada en el mercado nacional.

Materiales con los que se trabaja

Acero, asta de ciervo y toro, de madera, de hueso o de marfil, son empleadas para las empuñaduras de las navajas. Son materiales cuya calidad no tiene comparación con los que se utilizan en otros países o en otros lugares  del nuestro.


Lugares donde se trabaja.

En el Polígono  Industrial Campollano se concentran numerosas empresas que emplean a más de 2.000 personas y producen por valor de más de 60 millones de euros anuales, sin tener en cuenta el de las industrias auxiliares; de ellos, alrededor del 25% proceden de la exportación.
La cuchillería artística ya sólo la practican unos pocos maestros, pero sus creaciones alcanzan gran calidad y belleza, siendo muy valoradas en todo el mundo y gozando de gran prestigio en el mercado de los coleccionistas.

Asociacionismo en la cuchillería

La unión hace la fuerza

El asociacionismo de los propios cuchilleros es también muy importante, pues es donde pueden hacer fuerza ante los impedimentos que  surgen.  APRECU (Asociación Provincial de Empresarios de Cuchillería y Afines) y FUDECU (Fundación para el Desarrollo de la APRECU,  impulsó la creación de FUDECU, Fundación para el Desarrollo de la Cuchillería, en el año 2000.

Denominación con marca de origen

La Marca de calidad AB-Cuchillería es uno de los frutos de la labor desarrollada por el Alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, en compañía con los representantes de los cuchilleros de Albacete para proteger a este sector de la competencia desleal que sufren por parte de productos realizados en países extracomunitarios, especialmente asiáticos. Los contactos establecidos por el Alcalde y los cuchilleros de Albacete con los responsables municipales y del sector de las ciudades de Solinger (Alemania) y Thiers (Francia), dieron lugar a la llamada “Declaración de Albacete” en defensa de este sector productivo europeo, a la que ya han mostrado su interés en adherirse otros países, como Italia o Gran Bretaña.


Para el Ayuntamiento de Albacete el hecho de que la Asociación Provincial de Cuchilleros haya sido la primera instancia en solicitar la utilización de esta marca en sus productos, demuestra “su interés por defender los intereses de su sector, tan importante y significativo en nuestra ciudad, y abre el camino para que las empresas privadas también puedan utilizarlo como garantía de la calidad de sus productos de cara al consumidor. La marca AB-Cuchillería es propiedad municipal desde hace 7 años y está, a disposición de todos aquellos empresarios que deseen utilizarla y garantizar, de este modo, que sus productos han sido elaborados en Albacete.

 

Fachada de la Escuela de Cuchillería Amós Nuñez, inaugurada el año 2.001


Todas las imágenes de este artículo están depositadas en el archivo MCA y nos ha dado permiso para publicarlas su directora Mariana de Pascual López.